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Madrid, España

En esta casa la distribución aprovecha al máximo la luz natural

Un porche delicioso, un salón con estupendas ideas deco y una cocina envidiable. Sí, lo de esta casa es una lección de estilo de principio a fin. ¡Te invitamos a visitarla!

Begoña Fernández 25/06/2018
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En Aravaca, una zona residencial de Madrid, se encuentra esta casa con jardín, que estrena distribución, decoración, carpintería, revestimientos e instalaciones. Sus propietarios, una pareja francesa con tres hijos, a la que se sumó durante la obras un perro labrador, confiaron el proyecto al estudio de interiorismo Reforminthouse, formado por Daniel y Ana Eloísa, especializado en reformas con “un valor añadido” —puntualizan—. Según nos cuentan, “se trataba de una casa de los años 80, que se había utilizado como oficina, con paredes enteladas, muy impersonal y desactualizada.” Añaden en tono coloquial: “nos pusimos las botas para hacer lo que más nos gusta: transformar espacios.” Para ello, proyectaron una nueva distribución, más diáfana, “siempre con el objetivo de ampliar espacios y aprovechar la luz natural.” Por eso, la planta baja es hoy un espacio con varios ambientes: entrada, salón, comedor y una gran cocina con isla, que se comunican y separan con soluciones de carpintería.

Por ejemplo, una puerta corredera de doble hoja une entrada y salón, o una puerta con cuarterones de una única hoja, que ya existía y que por sus dimensiones es un panel corredero, abre o cierra el salón al comedor según “la necesidad de más o menos intimidad.” Otra solución ad hoc y plus de interiorismo creada por el estudio, es un cerramiento acristalado de metal que, con sus medidas de 4 x 3,20 m, delimita visualmente la cocina y prolonga la perspectiva desde el comedor, para que las dos estancias ganen amplitud. Para Reforminthouse es “un punto de comunicación con estilo.”

El resultado final revela otro acierto: el uso del color. El estudio nos comenta la razón: “es una familia que se dedica a viajar mucho por trabajo y placer, y cuenta con peques en la casa por lo que el color, en pequeñas pinceladas, era necesario. Se juega con la cerrajería y carpintería en un gris oscuro y paredes neutras, y queríamos focalizar el salón con un frente de color turquesa del que hicimos más de diez muestras hasta encontrar el toque de frescura que buscábamos.” Los contrastes cromáticos en las estancias son una de sus señas de identidad, así como la cálida tarima maciza de roble biselado y barnizado natural, que da continuidad visual a los espacios. En cuanto a la decoración, concluyen “es una vivienda de claro estilo parisino por el uso de los materiales y la mezcla de mobiliario clásico y contemporáneo. Los clientes —recuerdan— nos dieron gran libertad a la hora de aportar ideas y  siempre se buscó que no fuera recargada, pero que tuviera el encanto y la finura del estilo afrancesado.”

Detalles con estilo de este proyecto:
En la entrada, las molduras ornamentales son las originales de la vivienda. El estudio acertó al añadirlas al salón para dotar a este ambiente de un aire más refinado y, además, para dar una continuidad visual a las dos estancias. En el salón, rematando la pared pintada en azul, son un plus señorial.

La carpintería de madera y hierro personaliza la decoración en la planta baja. Las dos puertas del salón —la más grande ya estaba en la casa— se pintaron en gris antracita para lograr un espacio de look contemporáneo y una armonía cromática con el cerramiento metálico, que sustituye al tabique tradicional.

La tarima de roble, con lamas anchas y extralargas, y las paredes blancas han creado un escenario luminoso y cálido, que permite añadir contrastes de color —muy intensos— y texturas variadas. Lección de estilo: la naturalidad en la unión de la alfombra cerámica y el entarimado en el área de trabajo de la cocina.

Realización: Pilar Perea. Ayudante: Paula Balboa. Fotos: Pablo Sarabia. Planos: Hearst Infografía



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